martes, 13 de julio de 2010

La canción del ColaCao; el jingle por excelencia de la publicidad española

El jingle es la canción publicitaria por excelencia. La publicidad ha cambiado mucho desde que se emitió el primer jingle en la radio en 1920; exactamente esa canción fue emitida en una emisora de radio en California y fue un encargo que hizo la marca Interwoven socks, un fabricante de calcetines, al grupo de música Happyness Boys. En aquel entonces la publicidad era muy inocente, sencilla, directa y muy descriptiva. Las personas cantaban las canciones en casa, en la calle, en el colegio; se transmitían de padre a hijo y algunas de estas canciones han llegado a superar las barreras temporales y generacionales. Han pasado a formar parte de la cultura popular.




Hoy en día es muy complicado que esto suceda, pero afortunadamente algunas veces se crea publicidad que sigue consiguiendo llegar a los hogares y traspasar la pantalla para introducirse en nuestras vidas, en nuestros momentos de ocio y diversión.


El jingle más famoso de la historia de la publicidad española es la canción del ColaCao. Han pasado 60 años desde que se emitió por primera vez y todavía perdura en nuestra memoria.



Quizá este jingle sea el más importante o significante de nuestra publicidad, pero hay muchos más que son dignos de comentar y recordar, como el de la “Tableta Okal”, el “Flan El Chino Mandarín” o el de las cuchillas de afeitar “Hojas Palmera”. Existen muchos más ejemplos, y puede que en un futuro recoja en un post los más recordados o emblemáticos.



Sin embargo se debería hacer una distinción entre los diferentes tipos de canción publicitaria, ya que existen algunos matices y no siempre se utiliza la palabra jingle correctamente. En próximos post analizaremos los diferentes tipos de música que se utilizan en publicidad, pero de momento para aclarar las posibles dudas explicaré la diferencia entre jingle y canción original. Se parecen pero no son exactamente lo mismo. Estos dos tipos de canción publicitaria se crean especialmente para un anuncio; con la finalidad de publicitar un producto o una marca. La diferencia reside en el contenido de la letra, del mensaje de la canción.

El jingle nombra la marca, describe el producto, informa de sus características y los beneficios que obtendrá el consumidor. En cambio la canción original no tiene porque nombrar la marca, ni las características del producto; la letra podría hablar simplemente de algún tema relacionado con el uso del producto, pero no tiene porque describir, y normalmente no lo hace, las características o hechos principales de este.



Si se analiza bien la letra de la canción del ColaCao se puede observar perfectamente esta característica propia del jingle.


Jingle del Cola Cao:


“Yo soy aquel negrito, del África tropical,
Que cultivando cantaba la canción del Cola Cao,
Y como verán ustedes les voy a relatar,
Las múltiples cualidades de este producto sin par.


Es el Cola Cao desayuno y merienda,
Es el Cola Cao desayuno y merienda ideal.


Cola Cao, Cola Cao


Lo toma el futbolista para entrar goles,
También lo toman los buenos nadadores
Si lo toma el ciclista se hace el amo de la pista y si es el boxeador,
Golpe que es un primor.


Es el Cola Cao desayuno y merienda,
Es el Cola Cao desayuno y merienda ideal.


Cola Cao, Cola Caaaaaaao"

viernes, 14 de mayo de 2010

Publicidad: ¿Creatividad o ciencia?

Cuando vemos una campaña de publicidad que nos impacta en televisión, ¿realmente somos conscientes de lo que hay detrás de ella? ¿Es posible hallar un método científico y una pauta para alcanzar el éxito o solo la intuición creativa puede lograrlo?

La verdad es que aunque pueda parecer lo contrario, el trabajo creativo que hay detrás de una campaña ya responde a un modelo parecido al método científico. De una manera resumida, se podría decir que para conseguir encontrar la idea creativa se ha de empezar planteando hipótesis y buscando posibles soluciones, después se valoran para ver si se ajustan al briefing y si consiguen responder a las hipótesis de una manera satisfactoria. De la misma manera que los científicos, si se formulan las preguntas adecuadas se pueden encontrar las respuestas correctas que te lleven hasta la solución.



Hay muchos sistemas con los que las agencias trabajan para hacer las reuniones creativas; el brainstorming es una de ellas, aunque en cada agencia se hace de una manera particular y con una mayor o menor metodología. También existen otros métodos parecidos como el Dream Team, o el catálogo Kickstart, tal y como nos propne Mario Pricken en su libro Publicidad creativa. Todos estos sistemas están enfocados a seguir un método que ayude al equipo a producir ideas, darles forma, manipularlas, jugar con ellas, transformarlas y hacerlas crecer hasta dar a luz algo que empiece a tener cara y ojos y al que se le pueda poner nombre.

Aunque siempre existe la posibilidad de hallar una respuesta que en un principio pueda parecer acertada y que luego acabe causando el efecto contrario al deseado. Esto mismo sucede con una campaña de Sony Bravia que luego veremos más detalladamente.

Como ya se ha visto en posts anteriores, como el de “¿Esclavos de nuestras emociones o de nuestra razón?”, uno de los elementos con más poder de persuasión es la música. La elección de una buena canción, sintonía o letra pueden llevar nuestro producto o marca a la cima en cuestión de días, si se hace de una manera estratégica y coherente con los objetivos que se quieren alcanzar, y de los valores y mensajes que se quieren transmitir.

Pero, ¿hay algún modo científico de encontrar la canción o melodía que consiga llegar y quedarse en la mente de nuestro target? Tal y como podemos ver en el artículo “Recursos creativos en spots de televisión” del Blog Neuromarca, investigaciones científicas demostraron que una campaña de Sony Bravia logró crear emociones y actitudes positivas hacia la marca en uno de sus spots. El spot en concreto seguía el mismo patrón que Sony Bravia ha ido utilizando últimamente para sus campañas: una secuencia de imágenes en las que aparecen elementos de color que van al mismo ritmo y en armonía con la música. Se trata del spot “Balls”, en el que se ven 25.000 pelotas de goma de todos los colores botando por las calles de San Francisco. La velocidad y el ritmo de las imágenes van totalmente acordes con la elección de la canción (“heartbeats” de José González).


Video balls






Los datos extraídos de la investigación eran sorprendentes, mostraron que había ciertos puntos del spot que provocaban reacciones emocionales positivas en la mente de los espectadores. El resultado final era una actitud favorable hacia la marca y el producto anunciado.

Lo más curioso de todo era que había una secuencia en la que se podía ver una rana saltando. Era justamente la combinación de esa imagen junto con la música que provocaba el primer impacto emocional; y gracias a ésta se sucedían una serie de reacciones positivas posteriores. Quitando ese plano de la rana, se pudo observar que las reacciones observadas anteriormente habían desaparecido y no se volvían a repetir. Este hecho demuestra que música e imagen si se utilizan correctamente pueden llegar a provocar la respuesta deseada en la mente del espectador.

Por otro lado, tal y como podemos ver en el blog tallerd3, otro spot de la misma marca que seguía la misma línea creativa de unir una secuencia de imágenes con una pieza musical, provocaba reacciones totalmente contrarias. El anuncio en cuestión, “paint”, era el de los chorros de pintura estallando en un edificio. La música elegida era una pieza de Rossini que junto con las imágenes producía una actitud de rechazo en los espectadores sujetos al experimento. Seguramente por las explosiones violentas y el ritmo agitado de la pieza musical.

Video paint






Esto nos da una idea de cómo la elección de la Música junto con las imágenes pueden llevar a una campaña publicitaria al éxito total o al fracaso absoluto. Me gustaría matizar que el spot “paint”, de los chorros de pintura, fue premiado en el Festival de Cannes 2007 con el León de Oro, pero en la pieza presentada no había música, se había dejado el sonido “original” de los chorros de pintura estallando.

Podéis valorar el resultado del spot con música y el presentado en el Festival; a mí personalmente me gustan los dos. Aunque el que más me ha seducido es el de “Balls”; ¿será por sus efectos placenteros en mi sistema neuronal?

Video paint cannes




jueves, 15 de abril de 2010

¿Esclavos de nuestras emociones o de nuestra razón?

En muchas ocasiones hay campañas de publicidad que nos emocionan. Nos producen sensaciones agradables y consiguen que conectemos con la marca o el mensaje que nos transmiten sus anuncios. Esta publicidad emocional casi siempre va acompañada de música; uno de los mejores recursos para traspasar nuestras barreras mentales y llegar a nuestro corazón. Aunque podamos achacar nuestras preferencias por un anuncio o por la marca anunciada a motivos racionales y de una manera consciente, en realidad no es así. De hecho, nuestra conducta y decisiones están condicionadas por nuestras emociones y lo hacemos de manera inconsciente. Pensamos que nuestras decisiones las tomamos de forma racional en la mayoría de casos, incluso las de menor importancia. Pero estudios científicos demuestran que nuestra razón está supeditada a nuestra emoción. Nuestra justificación racional frente a una decisión o comportamiento es posterior. Nustra razón, frente a un estímulo, se encarga de recoger la información y analizarla, pero la primera respuesta que genera nuestro cerebro frente a ese estímulo es de carácter afectivo, emocional. Nos crea una serie de sensaciones y “feelings” que influyen en nuestra valoración racional posterior. 


Razón y emoción trabajan colaborando mutuamente frente a nuestro comportamiento y decisiones, pero las emociones lo hacen de manera inconsciente con cierta influencia sobre nuestra percepción y decisión racional. Varios estudios científicos demostraron esta relación entre razón y emoción y el rol que éstas tenían en el comportamiento del consumidor. 

Investigaciones científicas de psicólogos como Robert Zajonc (1980) demostraron la influencia de las emociones sobre la conducta humana. Posteriormente otras investigaciones como las de Gerald J. Gorn, “The effects of music in advertising on choice behavior” (1982), demostraron como el comportamiento del consumidor podía estar condicionado por estímulos externos que incidieran en sus emociones. El experimento en cuestión trataba de someter a un grupo de sujetos a unos estímulos, en este caso música, para ver cómo incidía en su decisión de elección. Los resultados revelaron que las emociones provocadas por la música eran decisivas en su elección final. Lo más extraordinario era que los sujetos realizaban su elección motivada por variables emcionales sin ser consicentes de ello. Justificaban su decisión a variables racionales y creían que lo hacían de manera consciente.

Tal y como apunta Arjun Chaudhuri, en su libro “Emotion and reason in consumer behavior” (2006): emociones como alegría o pena son básicas, son motivaciones primarias en la condición humana. Son crucialmente determinantes en nuestras elecciones de productos y servicios, y el procesamiento de la información procedente de los mensajes comerciales.

Estos experimentos se intentan hacer siempre de manera que no haya ninguna interferencia entre el estímulo que se pretende estudiar y la reacción que este provoca. Por lo que se eliminaron todos los demás elementos que normalmente existen, tales como marcas, formas, letras, etc. En la vida real hay muchos factores que pueden intervenir e interferir en nuestra percepción, emoción y decisión de compra. Pero de todos modos, quedó de manifiesto el poder de la música para incidir en nuestras emociones; que al fin y al cabo son las que tienen mayor control sobre nuestro comportamiento y decisiones.